lunes, 16 de mayo de 2011

Bibliotequera: MARTA MINUJÍN Y TORRE DE BABEL



El gigantesco monumento, que reúne desde clásicos de la literatura hasta libros de poesía, arte e historia, está montado sobre paneles en una estructura en espiral de siete pisos y 28 metros de alto.
La variedad de publicaciones, escritas en decenas de idiomas y dialectos de todo el mundo, fueron donadas por embajadas y asociaciones civiles de 52 países, así como por centenar de ciudadanos argentinos.
"Siempre quise hacer esta torre, porque pienso que si todos hablásemos el mismo idioma nos entenderíamos mejor", confesó Minujin mientras recorría la obra.
"El mito de Babel dice que los hombres hablaban un solo idioma pero querían llegar a Dios, que se enojó, tiró un rayo, y nunca más nadie se entendió. Esto es al revés. Yo unifico, y quiero que Buenos Aires sea más cosmopolita, que venga gente de todos lados y todas las razas se mezclen", explicó.
Los libros, plastificados para su correcta preservación, están divididos por colores y procedencia.
Mientras que en la primera planta hay publicaciones de todo el mundo, el resto de los niveles están divididos por continentes.
La muestra está acompañada por una banda sonora creada por la propia Minujín, con al que se puede escuchar la palabra "libro" en diferentes idiomas.
Pero "lo más maravilloso es que esta obra, dentro de quince días, no existirá más. Es un arte que queda en la memoria de la gente", señaló la artista.
La gente podrá visitar la muestra en grupos de cien personas por hora desde este jueves hasta el próximo día 27, cuando la torre será desmontada.
Los libros del primer piso de la torre serán repartidos entre el público en función de su nacionalidad, y el resto serán catalogados para formar parte "de la primera biblioteca multilingüe del mundo", que comenzará a funcionar el año próximo, aseveró Minujín.
La afamada artista afirmó que hacía más de dos décadas que quería crear esta obra, que se ha materializado gracias a la financiación del Gobierno porteño para celebrar la capitalidad mundial del libro.
En 1983, cuando se restableció la democracia en Argentina, Minujín había elaborado una obra similar, en ese caso con una estructura que simulaba el Partenón de Atenas, con los libros que habían sido prohibidos por la dictadura militar (1976-1983).